Valoración del libro
5

Autor:  Tom Cullen
Género: Historia
Publicado en: 1969
Título original: Autumn of terror
Sinopsis: 
 “El horror atenazó la tierra. Los hombres hablaban del mismo apenas sin poder respirar, por el miedo que sentían, y las mujeres de labios pálidos se estremecían constantemente cuando leían las noticias de los diarios."
Así es como un autor de la época describió el otoño de 1888, cuando un misterioso asesino conocido como Jack el Destripador asesinó y descuartizó a cinco prostitutas del East End de Londres en el plazo de diez semanas. Los crímenes de Whitechapel consternaron a todo Londres. Se forjaron muchas teorías, entre las cuales una parecía la más probable: el asesino era un extranjero. Ningún inglés podía ser capaz de cometer tamañas atrocidades. Pero al final quedó una pregunta sin respuesta ¿Quién fue Jack el Destripador?
En esta obra se examinan las diversas teorías que circularon y aún circulan respecto al Destripador pero, por fin, se revelan los nombres de los tres sospechosos que en su época tuvo Scotland Yard, en particular la identidad del principal de ellos.

IMPORTANTE: Si eres impresionable (o como se decía en el Londres victoriano, eres de espíritu delicado), o menor de edad, NO SIGAS LEYENDO

Opinión:
Con esta obra doy inicio a mi particular "trilogía" sobre Jack el Destripador, la cual se completa con "Diario de Jack el Destripador" de Shirley Harrison y "Retrato de un asesino" de Patricia D. Cornwell.

Muchas veces me he preguntado por qué me atrae la figura de Jack el Destripador y la verdad es que no lo tengo claro del todo. Es cierto que despierta mi lado morboso, pero eso lo podría hacer también cualquier otro de los múltiples asesinos en serie que han existido y no me ocurre con ellos. Probablemente sea porque se trata del asesino en serie más famoso  y porque jamás se ha llegado a saber quién fue. Y no solo me ocurre a mi, solo tenéis que hacer una búsqueda rápida por internet y os daréis cuenta de la inmensa cantidad de material -libros, artículos, películas, comics, viajes temáticos, etc.- que existe sobre el asesino de Whitechapel (como muestra os pongo esta página web, que es de lo más completo que se puede encontrar).

Todo el caso de Jack el Destripador está envuelto en el misterio más absoluto; no solo se desconoce su identidad sino que se desconoce cuántas fueron sus víctimas. Cinco son los asesinatos que "canónicamente" se atribuyen al Destripador:
  • Mary Ann "Polly" Nichols, prostituta de 43 años, asesinada el viernes 31 de agosto de 1888.
  • Annie Chapman, prostituta de 46 años, asesinada el sábado 8 de septiembre de 1888.
  • Elizabeth "Liz la Larga" Stride, prostituta de 44 años, asesinada el domingo 30 de septiembre de 1888.
  • Catherine Eddowes, prostituta de 46 años, asesinada el domingo 30 de septiembre de 1888.
  • Mary Jane Kelly, prostituta de 25 años, asesinada el viernes 9 de noviembre de 1888.
Pero ni en estos cinco asesinatos existe acuerdo ya que hay investigadores que excluyen a Elisabeth Stride, ya que su muerte no encaja del todo en el patrón de Jack el Destripador ("solo" le cortó la garganta de parte a parte) y otros excluyen a Mary Jane Kelly porque era demasiado joven y su asesinato no ocurrió en la calle sino en el interior del miserable cuartucho que tenía alquilado.
Y si en estas cinco víctimas no existe pleno consenso, qué decir del resto de mujeres asesinadas, en años anteriores y posteriores a 1888 y a lo largo de medio mundo, que en algún momento se han vinculado con Jack el Destripador.
Si a todo este misterio añadimos que los cinco asesinatos ocurrieron en una zona que cabría dentro de un cuadrado de no más de 500 metros de lado, que dos de ellos los perpetró con poco menos de una hora de diferencia y en una zona atestada de policías (el asesinato de Stride ocurrió entre las 12:45 y la 01:00 y el de Eddowes entre la 1:30 y la 1:45), que la prensa realizó un exhaustivo seguimiento del caso (El diario "The Times" le dedicaba de tres a cuatro columnas diarias y muchos periódicos llegaban a sacar una edición matutina y otra vespertina), lo juntamos con el hecho de que dejase de matar tan repentinamente y que Jack el Destripador envió múltiples cartas tanto a la prensa como a la policía y a destacados ciudadanos del barrio (llegó a enviar por correo medio riñón de Catherine Eddowes) tenemos todos los ingredientes para convertir a un brutal asesino en un mito. Cabe destacar que aunque, hoy en día, se sabe que la mayor parte de la correspondencia es falsa, fruto de bromistas y de periodistas que buscaban aumentar el número de ventas -entre ellas la carta en la que se bautizaba a si mismo como Jack the Ripper- unas pocas de las cartas siguen considerándose auténticas.

Una vez puestos en antecedentes podemos comenzar a hablar del libro. Es bueno sabre que la mayoría de libros sobre Jack el Destripador nos cuenta tres historias, a saber:
-La historia de las gentes Whitechapel, el barrio más mísero y peligroso del Londres victoriano, con calles en las que un policía no se atrevía a entrar sin refuerzos y donde vivir en verdaderas pocilgas o dormir hacinado en un albergue repleto de cucarachas se consideraba un lujo. En ese barrio acababan todos los maleantes y todas las personas sin recursos que llegaban a la ciudad, hasta tal punto que el asesinato de cinco prostitutas no hubiese llamado la atención de nadie si no llega a ser por la cobertura de la prensa (de hecho, durante 1887 fueron asesinadas en Whitechapel más de cincuenta mujeres y a nadie pareció importarle).
- La segunda historia es la de los asesinatos, su investigación por la policía y la conmoción que causaron en al sociedad londinense. Dentro de esta historia se nos explica cómo era la policía de la época, cómo funcionaba es sistema legal británico y cómo los asesinatos fueron utilizados como arma arrojadiza entre los políticos de aquel entonces.
- La última historia que cuentan es la de Jack el Destripador, otorgándole una identidad y argumentando por qué el asesino fue la persona propuesta por el autor y no otra.

Este libro, cuya traducción al castellano solo puedo calificar como poco afortunada,  se ciñe a las dos primeras historias pero no se ajusta del todo a la tercera. Tom Cullen nos relata a lo largo de todo el libro la que significaba vivir y morir en Whitechapel, pero no nos da pistas sobre quién cree que fue el asesino. Lo que sí que hace es ir descartando a múltiples y descabellados sospechoso, desde un misterioso médico estadounidense, que en los meses previos se dedicó a intentar comprar todo tipo de órganos humanos conservados en alcohol, hasta la supuesta Jill la Destripadora, una partera asesina que podía huir de la policía sin levantar sospechas por tratarse de una mujer y justificar las manchas de sangre debido a su profesión.
Todo eso nos hace ir sospechando que el autor se está reservando para los últimos capítulos el "gran bombazo informativo". Y la verdad es que efectivamente es así, pero no se trata de un nuevo sospechoso fruto de la investigación del autor. Este libro, tal y como aparece en la sinopsis, saca a la luz un "secreto oficial" guardado durante ochenta años, la identidad de los tres principales sospechosos de los policías que investigaron el caso en su día:
  • Michael Ostrog, un médico ruso, con tendencias homicidas. Se afirma que este sujeto se mostraba particularmente cruel con las mujeres, y se sabe que llevaba constantemente encima bisturís y otros instrumentos de cirugía. Sus antecedentes eran pésimos y nunca pudo dar cuenta satisfactoria de sus andanzas durante la época de los crímenes de Whitechapel.
  • Aaron Kominski, judío polaco, que vivía en el corazón del distrito donde tuvieron lugar los asesinatos. Se sabe que odiaba profundamente a las mujeres y que tenía tendencias homicidas.
  • Montague John Druitt, abogado de 41 años, de buena familia, que desapareció poco después del último asesinato, y cuyo cadáver se halló flotando en el Támesis el 31 de diciembre de 1888, siete semanas después del último asesinato. La investigación de su muerte determinó que se había suicidado y que su cadáver llevaba en el agua entre uno y dos meses. Druitt fue el principal sospechoso de la policía y hasta su propia familia sospechaba que era el asesino de Whitechapel, por motivos de demencia sexual. 
Lo que parece obviar el autor es que para obtener ese "gran secreto" solo ha tenido que copiar, palabra por palabra, lo que ya publicó en 1894 Melville Macnaghten, jefe de la División de Investigación Criminal de Scotland Yard y uno de los policías encargados de la investigación.

Valoración: Dos estrellas es más que suficiente. Si no tienes curiosidad sobre la figura de Jack el Destripador ni empieces a leerlo y si la tienes existen varios libros mejor documentados, mejor escritos, mejor traducidos y que no se atribuyen como fruto de la investigación del autor algo que apareció publicado en la prensa setenta y cinco años antes de que se publicase el libro.

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